Elementor #5176

DESARRAIGO

¿Qué harías si un día tocaran a tu puerta y te pidieran desalojar ese espacio en menos de 2 horas, y si no respondes, entonces te sacan a la fuerza? 

Todavía no sé hasta donde compartir, y no sé por donde comenzar a contar esto…

Parecía ser un buen día, parecía estar todo bajo control, incluso suspiraba al ver las paredes que pinté con tanto amor y cariño, hasta que, tocaron a mi puerta. Toques un tanto violentos y sin titubear. Se identificaron y aunque no quise abrir, abrieron a la fuerza, dieron instrucciones y comenzaron a saquearlo todo. Al parecer, se cometió una estafa, una persona vendió una propiedad que no le pertenecía, la dueña decidió rentar para recuperar lo más que pudiera y en su negligencia y egoísmo, nos perjudicó. Fui víctima de un egoísmo ajeno y codicioso. Sin embargo, no sentí enojo, pensé que la rabia se apoderaría de mí, pero no fue así, sino hasta después. La vida tiene formas muy extrañas de prepararnos para los imprevistos y yo ya venía canalizando que tenía que moverme de ahí, pero nunca imaginé el cómo ni la manera tan repentina, pero sí hubo señales aunque, mal interpretadas por mí apego al espacio, es curioso porque, internamente yo pedía un año más y ese año ya se había vencido, como si por dentro supiera que no iba a durar demasiado.  Me llegó entonces, esta inesperada ola de Urano, el que irrumpe y rompe con lo cotidiano de una manera abrupta y radical, con Urano nunca se sabe qué esperar, lo que sí se sabe es que las activaciones se dan de manera drástica y repentina para generar una nueva consciencia. En ese momento, no me podía dar el “lujo de sentir” sino de resolver y aunque mi mente se enfocó por completo en buscar soluciones, al día siguiente sentí el atropello tan aparatoso, en mi cuerpo y en mi corazón. Sentía como mi pecho dolía, sentí mi cuerpo cansado y contracturado, sentía mi garganta cerrada porque no podía expresar lo que realmente sentía y cuando encontré el espacio, no sentí ninguna mano que sostuviera la mía, así que yo me la tomé fuerte y me arrullé hasta esperar entrar en sueño y resetear mi mente para que tomara fuerzas para otro día. 

Un paso a la vez.

Días después del incidente, sigo en la inestabilidad y aunque ya pude encontrar vivienda, los días pasan atropellados resolviendo una cosa tras otra, tratando de responder y mantener todo a flote, Sin embargo, todavía hay días que me siento tan ajena a esta nueva vida, tan desorientada y desubicada. 

Poco a poco me voy conectando con las actividades pero no con mi vida del todo, aún todo está revuelto e incierto. Lo que la vida reveló son aquellas depuraciones de personas que tengo que seguir haciendo, entiendo que todo es parte del proceso depurativo al que me tuve que enfrentar, hasta ahora al menos sé de lo que soy capaz y sé que puedo salir adelante de cualquier situación compleja, me he sorprendido de mí misma incluso por la forma de gestionarlo todo, aunque por un lado siento una tristeza por mi hogar entiendo que esa etapa ya pasó y no me aferro porque ya no hay nada a qué aferrarse, la vida nos acerca y nos aleja de cosas, porque todo va cambiando y todo va mutando. Aún no logro descifrar qué es lo que no he visto detrás de todo esto, la oportunidad de desarrollar resiliencia o la oportunidad de volar? Por ahora, el azar ha sido lanzado y espero la caída de la moneda.